El monasterio de San Millán de la Cogolla tuvo jurisdicción propia cuasi-episcopal en un amplio territorio de La Rioja, Burgos y las Vascongadas, como si fuera una verdadera diócesis. El abad de San Millán era verdadero prelado en las parroquias de su demarcación territorial.
La abadía de San Millán era, como se decía entonces con fórmula canónica, 'vere nullius' diocesis, es decir, que no dependía de ninguna diócesis, que era autónoma, con propio, distinto y separado territorio, en el que ejercía su plena autoridad y jurisdicción el abad, como auténtico prelado.
¿y cuál era este territorio? Por referirnos a un documento no excesivamente lejano, del año 1825, las parroquias que dependían de la abadía de San Millán eran las siguientes: San Millán, Villaverde, Ledesma, Camprovín, Ventosa, Cárdenas, Badarán, Cordovin, Villarejo, San Miguel de Pedroso (Burgos), Altable (Burgos), Arce, Fonzaleche, Cihuri, Bolibar (Álava), Madaria (Álava), Añez (Álava), Cilla y Taranco (Valle de Mena, Burgos).
Naturalmente que la cabeza o capitalidad de esta prelatura, de esta jurisdicción cuasi-episcopal era el propio monasterio de San Millán, sede principal de su abad-prelado.
Pero existía un pueblo por el que los abades-prelados de San Millán sentían una especial predilección. Este pueblo era Cihuri, la villa del puente, a orillas del río Tirón, a un paso de la desembocadura del Oja. Es una especie de Mesopotamia o tierra entre dos ríos, país de promisión, hacienda de viñas, huertas, sotos, molinos y mieses, espejo de limpias aguas y de sabrosos peces.
En Cihuri existía y existe un edificio noble, señorial, elegante, cómodo, práctico que era el priorato predilecto de San Millán, que competía con la propia abadía. Dicen que los abades de San Millán, cuando cesaban en el cargo, pasaban a ser priores o residentes del priorato de Cihuri, siendo una especie de premio y de dorada recompensa a sus años de servicio.
En tiempos de crisis y de revueltas políticas, los abades se trasladaban al priorato de Cihuri, donde encontraban el necesario remanso de paz y sosiego para poder ejercer su función de prelados sobre el territorio y parroquias de su jurisdicción, Cihuri se convertía en esos casos en cabeza o capitalidad de
jurisdicción cuasi-episcopal de la prelatura descrita.
Esto ocurrió, por ejemplo, en el trienio liberal de 1820 a 1823, durante la revolución de Riego. Los monjes fueron desalojados de San Millán. De esa época procede el expolio de los ricos códices emilianenses, entre ellos el famoso de las Glosas, donde se encuentra el primer testimonio de la lengua española, que ahora esta en la Academia de la Historia de Madrid.
Era entonces abad de San Millán fray Vicente Losada Cadórniga, natural de Santa María de Pao, provincia de Orense (1770). Los monjes salieron de San Millán el 1 de diciembre de 1820 y no volvieron al monasterio hasta el 27 de julio de 1823. En esas fechas vivían sujetos al abad de San Millán ochenta religiosos, Fray Vicente Losada murió el 8 de enero de 1834.
El abad-prelado, fray Vicente de Losada, buscó el remanso de Cihuri para poder seguir ejerciendo sus funciones prelaticias. EI11 de febrero de 1821, desde Cihuri, dirige una circular a todos los párrocos de su territorio, en estos términos:
"Nos el maestro fray Vicente Losada, abad de San Millán de la Cogolla, prelado ordinario en toda nuestra abadía, que es 'vere nullius' dioecesis, con propio, distinto y separado territorio: a todos nuestros curas, vicarios o tenientes, salud en nuestro Señor.
"Otrosí encargamos y mandamos estrechamente a todos nuestros dichos curas o tenientes que por ningún caso admitan ni den cumplimiento a despacho o mandamiento alguno de ningún prelado ordinario eclesiástico, no siendo de Nos, y de nuestro provisor o de quien tenga nuestras facultades; debiendo tener entendido que nuestra jurisdicción ordinaria no ha expirado con la extinción de nuestro monasterio, sino que subsiste después de extinguido este, como así lo reconocen las Cortes y el gobierno en repetidos actos".
Dada en el lugar de Cihuri, a once de febrero de 1821 Fray Vicente Losada -Por mandato de su Reverendísima, fray Domingo Pérez de Rivera, secretario.
Felipe Abád León